Mula – Matasesos

Mula

Matasesos

Sello In-Correcto

2019

La tradición puede verse como un cúmulo de ejercicios, prácticas, proxemias, empatías en torno a un bien común. De este racimo de acciones nace la cultura, una que a su vez se ramifica en múltiples manifestaciones, algunas con sentido poético otras más prosaicas, otras simplemente son influencers, entretenimiento, basura que al fin de cuentas necesitamos para digerir, sacar o apoyar lo que haya que apoyar y hacer el ejercicios diario de vivir o sobrevivir, en este mundo que nos tocó vivir. Es claro que Colombia pasa por un momento más intenso a nivel de protesta política, la gente (toda en general) ha decidido dejar de aguantar, resistir, aplicar la resiliencia, encomendarse a mi diosito lindo, para salir a las calles, algunos para gritar desde el ordenador o red social de preferencia, otros para aprovechar la oportunidad y salir a tocar su música (así no tenga nada que ver con el ejercicio político) todo el mundo anda haciendo algo, y eso es curioso, porque uno de los propósitos de un paro es precisamente lo contrario: parar; algunas veces creo que si todo colapsara todo tendría sentido, pero estas ideas me las guardo (ups!). 

Mula viene hace mucho ejerciendo su tarea política sin pedir permiso, ni anotarse en grupos que tocan en caravanas de músicos, ni afiliarse a nada (solo a la eps porque les toca para que les paguen) sin joder tampoco a nadie, en lo suyo, solanos y constantes, como lo que considero una práctica política coherente, desde el uso de los materiales precedentes y la modificación de estos (jazz, música colombiana, punk, hard-core) hasta el uso de software libre en su set electrónico (a cargo de Diego Ruidajo), pasando por el uso de la palabra gritada como apoyo a la música que ya necesitaba un grito (Con Botero en el bajo y los gritos), con la improvisación abierta y colaborativa, con infinidad de vainas, homenajes a divas del espectáculo colombiano (o a su cuerpo femenino) siendo progresistas pero no neoliberales en su discurso sonoro, Mula ha demostrado ser una de las bandas más relevantes en el territorio colombiano, creando una nueva tradición: la de no pedir permiso y romper los sesos ajenos y propios, porque cuando no queda de otra, toca eso.

Con un tono apocalíptico comienza Salvador, el primer corte de Matasesos, con gritos de Botero, un bajo a toda con distorsión haciendo sus tradicionales loops tocados, u ostinati (como dicen en la academía musical que he abandonado), una serie de melodías en los alientos liderados por Mangue Maria, mantienen un diálogo más profundo con el público, uno creado por melodías, porque dentro del ruido también hay melodías, y eso solo se aprende haciendo propio, corporizando el ruido, tocando perillas, tornillos, botones, teclas, cuerdas (incluso vocales) de una manera diferente a lo que los siglos vienen diciéndonos que es la música, yendo a conciertos diferentes a los de nuestros proyectos musicales, o nuestro parche, arriesgando la oreja a otras sensaciones, de esa manera podemos apreciar realmente lo que entendemos. 

Luego el homenaje póstumo a Nelly Moreno nos lleva a un instante más hardcores jazz, con algunas líneas melódicas que sugieren fanfarrias de música de flandes, de una lucha entre el occidente y el oriente buscando llegar a nosotros por el aire caliente de los saxofones, de la nada, una serie de cortes polimétricos y grotescos nos llevan a un nuevo estadío emocional, uno donde la duda se apodera de todo, casi una atonalidad sin sentido, pero por fortuna bien conducida por el drum and bass a menos de 80 bpm que tienen, luego otro cambio, otra modulación rítmica, luego otra, para ir alimentando la tensión, una que parece no acabar, o estallar, y tas tas, tas tas, tas llega el corte isométrico para retomar la línea mencionada arriba, una pieza con principio, nudo, desenlace ¿acaso eso no pretendía la forma sonata? 

Martillo y Puñal calma nuestros ánimos pero los mantiene atentos, ahora el turno es de Enrique de mostrar sus bellas ideas musicales, unas que siempre me mantienen en vilo entre el minimalismo, el jazz y él, un personaje enigmático y protagónico en la producción nacional, casi como una canción, este tema nos lleva por su forma de ronda modificada a varios sentires y eso sin palabras, un ejercicios que pocas bandas logran bien, pero ojo, cuando uno cree que ya todo está dicho, aparece el amigo Edson Velandia recitando/hablando un juego de palabras o simplemente la primera idea que se le ocurrió grabar, nada que ver con el nombre del tema, nada que ver con la música, una simple escena en el momento justo. 

Saltare a Aurora, ya que los temas Disculpe ud y El rey, son mezclas diferentes de canciones antes publicadas, si quiere leer sobre ella visite mi reseña sobre ese disco

Aurora pareciera la pieza sonora donde le dan la dirección de la improvisación a Diego Ruidajo, esto solo lo digo porque hay un protagonismo no antes dado al livecoding, pero podría ser que haya escrito una serie de instrucciones, sensaciones o la lista del mercado en acciones que sonaran, sea lo que sea, es muy notorio que es la pieza para cerrar este disco donde se transita entre canciones, sonatas, baladas, improvisaciones, porque incluso hacen guiños a riffs que aparecen en todo el disco, tal vez solo le dieron los tracks al Ruidajo y le dijeron “haga lo que quiera con eso chino”, o todo está perfectamente planeado. 

Hace poco leía a una gran compositora hablando sobre el futuro de la música, particularmente el futuro de la música generada con computadores e inteligencia artificial, ella se llama Holly Herndon, le preguntaban que a descubierto después de hacer una disertación en computer music en Stanford para obtener su phd, lo obvio que si había descubierto algo nuevo, y ella simplemente dijo, uno siempre puede descubrir algo nuevo si alimenta de cosas diferentes el cuerpo, tal vez por eso Matasesos es nuevo o yo lo siento como nuevo ¿ustedes como lo sienten?

Jose Gallardo A